sábado, 13 de octubre de 2012

Día de Muertos IV: La ofrenda, elementos y significados.

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A continuación algunos elementos que no pueden faltar en la ofrenda y sus significados.


El agua: Como fuente de la vida, es elemento purificador y vivificador. Representa emociones y se ofrece a las ánimas para que mitiguen su sed después de su largo recorrido y para que fortalezcan su regreso. En algunas culturas simboliza la pureza del alma.

La sal: Absorbente natural recoge impurezas y purifica. Evita la corrupción de la carne por eso se les pone a las anima para evitar que el cuerpo se corrompa, en su viaje de ida y vuelta para el siguiente año.

Velas y veladoras ( lamparillas): Antiguamente se usaba rajas de ocote, pero hoy en día el cirio. La llama es el símbolo de la luz interior que nos guía en el camino, y las almas lo necesitan para el viaje de regreso y su estancia en el más allá. Si los cirios o los candeleros son morados, es señal de duelo; y si se ponen cuatro de éstos en cruz, representan los cuatro puntos cardinales, de manera que el ánima pueda orientarse hasta encontrar su camino y su casa.

Copal e incienso: El copal es una ofrenda que antiguamente era solo para la Diosa del inframundo, y así ella cuidará de las animas en su regreso al Mictlán.


Las flores: El alhelí y la nube no pueden faltar pues su color significa pureza y ternura, y acompañan a las ánimas de los niños. Se acostumbra poner caminos de pétalos que sirven para guiar al difunto del campo santo a la ofrenda y viceversa. La flor amarilla del Zempoalxóchitl deshojada, parece una alfombra sutil que marca el camino del color y olor a las ánimas. Los indígenas creían que la era una planta curativa, pero ahora solo sirve para adornar los altares y las tumbas de los difuntos.

El petate: Se utiliza como cama, mesa o mortaja. En estos días, se utiliza para que las animas descanse sobre el o también como mantel de las ofrendas sobre el que se colocan los alimentos de la celebración.

El Xoloescuintle:  Es el perrito de juguete para las ánimas infantiles. Eso hace recordar a los niños muertos que es su fiesta al mismo tiempo ayuda a cruzar el caudaloso río Chiconauhuapan, que es el último paso para llegar al Mictlán.
 Dulces: También se ponen solo el día de los muertos "chiquitos", para lo muertos "mayores" se cambian por cigarros y tequila.
El pan: Es uno de los ofrecimientos más preciosos del altar. Es la ofrenda fraternal, es el cuerpo de Cristo según el rito de la Iglesia Católica. Tal y como se conoce en la actualidad, hecho de harina de trigo, fue introducido en México durante la Colonia y su preparación fue adoptada y adaptada por los nativos, pero es en los días de muertos cuando cobra singulares formas, pues los panaderos les dan figuras humanas y o le hacen unos adornitos en forma de "huesitos" a este se le conoce como “Pan de Muerto”.

Las calaveras de azúcar: En tiempos de la Colonia estos eran los dulces destinados a las ánimas pequeñas, también se hacían de amaranto. En la actualidad las calaveritas tienen un nombre en la frente y puede ser de una persona ya fallecida o de una persona viva, esto es más como una broma inocente y a veces se puede interpretar como si se encomendará el alma de la persona viva a la muerte.

Tequila y Cigarros: Son para el recuerdo de los grandes festejos que disfruto en la otra vida con nosotros y se anime a visitarnos.

Una cruz grande de ceniza: sirve para que al llegar el ánima hasta el altar pueda expiar sus culpas pendientes.

La foto recordatoria del ánima: Esta no debe estar a la vista sino escondida de forma que solo sea vista mediante el espejo para "transmitir" al difunto que no dejamos de recordarlo pero que ya no pertenece a este plano que aquí no existe más.

Una imagen de las Ánimas del Purgatorio: para obtener la libertad del alma del difunto, en caso de que estuviera atrapado en este plano. También podría valer una pequeña cruz hecha con ceniza, y otras imágenes de santos, como intermediarios entre muertos y vivos.

El mole con pollo, gallina o guajolote: Es el platillo favorito que ponen en el altar muchos indígenas de todo el país, los guisos a base de chile que nuestros ancestros tienen sus orígenes en la época prehispánica, pues los historiadores mencionan el chile molido y mezclado con carnes de diversos animales, como el guajolote, el xolotlizcuintle (perro criado especialmente para comer), el pejelagarto y otros ingredientes; además se refieren a alimentos sazonados con diversas salsas de chile y de pepitas, la “pipiana”. Aunque también le agregan barbacoa con todo y consomé. 

La buena comida tiene por objeto deleitar al ánima que nos visita y los aromas de estos platillos son los efluvios aromáticos en honor a nuestros familiares. Se puede incluir el chocolate de agua.

Los tamales: Este platillo en la época prehispánica y en la actual es fundamental en el altar de muertos.
Elaborados con maíz cocido, “nixtamal” molido o triturado hasta formar una masa, y mezclado con caldo de pollo hasta espesar, los tamales se ponen en pequeñas porciones, envueltos en hojas de maíz, Papatla u hojas de plátano, colocándole en un recipiente para cocerlos; los hay de muy variados modos: de dulce, chile y sus derivados, mole, pipián o frijol, dependiendo de la economía de cada hogar.


Las tortillas de maíz:  Proviene de un pasado prehispánico con el que se conformó la base de la agricultura. Es el alimento más importante del pueblo mexicano, razón por la cual adquirió ofrenda principal. En esta fecha las mujeres en algunas regiones tienen por costumbre, elaborar las tortillas para colocarlas junto a otras ofrendas en el altar.

El chocolate: Actualmente durante estas fiestas se ofrecen bebidas preparadas a base de cacao y mezcladas con productos como la masa de maíz, canela, vainilla, amaranto y miel. Esta bebida se acompaña con tamales y es para conmemorar el día que vienen las ánimas de los niños o “chiquitos”.

Bueno pues es todo por hoy, ojala les haya gustado...para la próxima otra tradición de estas fechas "Pedir calaverita".

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